jueves, 8 de noviembre de 2012

ANÁLISIS SEMIONARRATOLÓGICO DE LA OBRA EL BURLADOR DE SEVILLA DE TIRSO DE MOLINA

El Burlador de Sevilla, obra del teatro español, fue escrita en 1630 por Fray Gabriel Téllez, conocido como Tirso de Molina. Consta de tres jornadas y recoge por primera vez el mito de Don Juan Tenorio, sin duda el personaje más universal del teatro español.
Pocas obras como esta han suscitado tan constante asedio crítico, lo que explica su incuestionable valor estético y la densidad humana que se desprende del texto, prestándose así a un análisis semionarratológico.
En ese sentido, la estructura actancial en El burlador de Sevilla es recurrente a la condición de los bloques temáticos y la función actorial que han tenido los personajes.
Cabe resaltar, que el enfoque semionarratológico tiene como objetivo enseñar a leer críticamente un texto narrativo, asentando las bases teóricas sobre las que luego edificará su edificio metodológico.
En primera instancia, el argumento dramático de la obra aparece estructurado en torno a dos bloques temáticos: la burla a las mujeres y la burla a los muertos, los cuales se ven reflejados en el proceso de segmentación y distribución funcional de los elementos textuales que integran El Burlador de Sevilla.
Desde esta perspectiva, en esta obra, el esquema lineal de la segmentación se presenta así:
PRIMER MACROSEGMENTO (1MS): JORNADA PRIMERA: Presentación violenta de Don Juan
 
BISAGRA 1 (B1): Tisbea se arroja al mar.
 
SEGUNDO MACROSEGMENTO (2MC): JORNADA SEGUNDA: Planteamiento de la reivindicación de Don Juan
 
BISAGRA 2 (B2): Don Juan y Catalinón llegan al matrimonio de Aminta
 
TERCER MACROSEGMENTO (3MC): JORNADA TERCERA: Muerte de Don Juan (solución final)
 
Los dos macrosegmentos constituyen el primer bloque temático, en donde la figura de Don Juan se presenta como engañador de mujeres: tres mujeres nobles, dos plebeyas y trabajadoras sexuales.
Asimismo, en cada segmento es notorio las diferencias existentes en el modo que el burlador lleva a cabo sus engaños, las causas y las consecuencias de éstos.
Para la burla de las mujeres de clase alta: la desconocida, Isabela y Doña Ana de Ulloa; el modus operandi de Don Juan consiste en la suplantación de personalidad, pues ocupa un lugar de otro hombre, fingiendo ser el caballero que ellas aman. En el caso de Isabela, el burlador se hace pasar por el Duque Octavio y en Doña Ana de Ulloa, por el Márquez de la Mota.
Isabela: Duque Octavio, por aquí
podrás salir más seguro.

Don Juan: Duquesa, de nuevo os juro
de cumplir el dulce sí. [...]
Isabela: ¡Ah, cielo! ¿Quién eres, hombre? [...]
¿Que no eres el duque?
Don Juan: No. (vv. 1-16)
Su honor ha quedado ultrajado:
Don Juan: yo engañé y gocé a Isabela,
la duquesa. [...]
Don Pedro: ¿Cómo la engañaste? [...]
Don Juan: Fingí ser el duque Octavio


Para la burla de las mujeres del pueblo: Aminta (la aldeana) y Tisbea (la pescadora), Don Juan Tenorio no necesita la suplantación, sino que usa su propia figura y la promesa de matrimonio para llevar a cabo su engaño.

Aminta: Porque si estoy desposada,
como es cosa conocida,
con Batricio, el matrimonio
no se absuelve, aunque él desista.
Don Juan: [...] puede anularse.
Aminta: [...] ¿Que no me engañas? [...]
Pues jura que cumplirás
la palabra prometida.
Don Juan: Juro a esta mano, señora, [...]
de cumplirte la palabra.
Aminta: Pues con ese juramento
soy tu esposa. [...]
Tuya es el alma y la vida. [...]
A tu voluntad, esposo,
la mía desde hoy se inclina.
Tuya soy
En las nobles, las causas de la deshonra es la entrega al amado antes del matrimonio; en cambio en las plebeyas, la soberbia es lo que les hace caer en la trampa del burlador.
Por ejemplo, en Tisbea la soberbia en contra del amor y en Aminta, la soberbia de ser aldeana rica.
 
·      Aparece Tisbea en la jornada primera, cuando llega el burlador a las playas de Tarragona huyendo de la afrenta a Isabela en Nápoles. Pronto seduce a la orgullosa pescadora, que se presenta arrogante, burlándose del amor, jactándose de rechazar a todos los pescadores y de mantener intacto su honor:
Tisbea: Yo, [...]
sola de amor exenta,
como en ventura sola,
tirana me reservo
de sus prisiones locas. [...]
que en libertad se goza
el alma, que amor áspid
no le ofende ponzoña. [...]
envidia soy de todas.
¡Dichosa yo mil veces,
amor, pues me perdonas,
si ya por ser humilde,
no desprecias mi choza! [...]
Mi honor conservo en pajas
como fruta sabrosa,
vidrio guardado de ellas
para que no se rompa.
De cuantos pescadores [...]
desprecio soy, encanto,
a sus suspiros sorda,
a sus ruegos terrible,
a sus promesas roca.
Las consecuencias del hecho en las nobles es que reclaman su deshonra en privado, mientras que las plebeyas, hablan públicamente, exigiendo justicia real y pidiendo la celebración de las bodas prometidas.
· En la jornada segunda, que transcurre en el palacio real de Sevilla, don Alfonso de Castilla repara el honor de Isabela (mujer de clase alta):
Rey: y al rey (de Nápoles) informaré del caso luego,
casando a ese rapaz (don Juan) con Isabela
· Así la plebeya aparece en el palacio real exigiendo al rey sus desposorios con don Juan:
Aminta: ¿Adónde mi esposo está? [...]
el señor don Juan Tenorio;
con quien vengo a desposarme,
porque me debe el honor,
y es noble y no ha de negarme.
Manda que nos desposemos

Ahora bien, la deshonra de las mujeres trae consigo las burlas de los varones: el duque Octavio, el Marqués de la Mota, Anfriso y Batricio. A comparación con las mujeres, los hombres de Tirso resultan muy crédulos y pasivos, pues no reaccionan hasta después de la burla.
Batricio: Si os sentáis
delante de mí, señor,
seréis de aquesa manera
el novio.
 
Es parecer contradictorio que el autor avale el engaño a los varones, cuando el hecho más representativo en la obra es el universo femenino.
Pero esto no hace más que confirmar  la relación entre los personajes femeninos y masculinos como contrapunto del burlador.
Por otro lado, el último macrosegmento representa al segundo bloque temático: la ofensa a los muertos. Aquí Don Juan se presenta como huésped del convidado de piedra; es decir, del alma del Comendador Don Gonzalo de Ulloa, instrumento de la justicia divina, el cual resucita para vengarse del burlador y hacer que pague los daños ocasionados. Su misión del espectro se resumen en la frase: “Esta es la justicia de Dios: quien tal hace que tal pague”.

Asimismo la estructura actancial es vista también como generadora de la sintaxis de los actantes.
De este modo, en El Burlador de Sevilla, dicha estructura es generada en torno a Don Juan, que se presenta como un actante sujeto.
En el caso de las mujeres engañadas, cumplen la función de actantes objeto instrumental que conducen hacia el actante objeto final, siendo éste último las deshonras en sí.
Como actantes oponentes de primera categoría tenemos: el statu quo, la justicia divina y el alma de Don Gonzalo de Ulloa; y de segunda categoría tenemos a los varones burlados. Mientras que los actantes adyuvantes son Catalinón y el padre de Don Juan.
También cumplen el papel de comparsas: la mujer desconocida, las trabajadoras sexuales y los siervos.
Definitivamente en El Burlador de Sevilla, la estructura actancial va de la mano, en primera instancia, de los dos bloques temáticos: la burla a las mujeres y la burla a los muertos, siendo el universo femenino el que abarca mayor parte de la dinámica actancial.  En segunda instancia, es indiscutible, que la sintaxis de los actantes es generada en torno a Don Juan Tenorio, siendo éste el centro de atención como actante sujeto

 
 

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